Círculos Concéntricos

Del Yo a la Madre Tierra y el Universo, pasamos por cuatro etapas de conexión y expansión:

1)  MI RELACIÓN CONMIGO - PROPÓSITO Y BIENESTAR

2)  MI RELACIÓN CON EL ENTORNO - CONEXIÓN CONSCIENTE​

>3)  MI INFLUENCIA EN EL MUNDO - TRASCENDENCIA Y EJEMPLO​

4)  MI EXPANSIÓN SENSIBLE - ESPIRITUALIDAD Y ENERGÍA

En el centro estás tú, un ancla de consciencia experimentándose como un individuo en un mundo más grande. A la vez, tú eres parte integral de ese mundo más grande y si no fueras tú, nada de tu mundo existiría. Nadie puede tomar tu lugar y todos somos indispensables en la función y armonía del todo.

Mientras que tu círculo se expande hacia afuera, te encuentras con tu relación más íntima: tu relación contigo mismo y tu propio propósito y bienestar. Este nivel forma la base y el sustento de las demás partes del todo.

Una vez en armonía y equilibrio con tu propósito de vida, te expandes a través de tu conexión consciente y tu relación con el entorno. La humanidad ha caminado por mucho tiempo, desconectada de esta pieza clave. Esta desconexión de la naturaleza, de nuestro hogar físico en el planeta tierra, ha sido la causa de muchos males y mucho dolor.

Una vez re-conectados conscientemente con nuestro hogar, florece en nosotros el amor y el cuidado del entorno, nuestro propósito más transcendental. Empezamos a despertar a las necesidades y responsabilidades como seres conscientes cohabitando este planeta. Aprendes a moverte de la sobrevivencia personal y el autocuidado al cuidado del medio ambiente por que entiendes que, sin el entorno, no hay seguridad ni futuro para nadie.

Cuando has enfrentado el dolor y el miedo que han traído las consecuencias de haber caminado como especie tanto tiempo en desconexión, te mueves hacia la acción y el ejemplo. Aquí, tu círculo se expande a la trascendencia y tu influencia en el mundo. Aquí entiendes que no podemos hacerlo solos, que estamos todos juntos en esto. Empezamos a formar comunidades que generan un impacto positivo en el mundo.

Pero no paramos ahí. Si escuchas a tu alma, empiezas a notar que hay un mundo sutil y lleno de energía que nos rodea; que el planeta esta vivo y que cada criatura y planta son parte de una red viva y vibrante. De aquí surge la eco-espiritualidad. Si cultivas este círculo y sigues sus susurros y mensajes de descubrimiento, crecimiento, conexión, y amor, encontrarás lazos invisibles e inquebrantables que te hacen parte de la Madre Tierra y todo el Universo.

Te das cuenta de que indeleblemente eres parte del todo y que en realidad nunca has estado desconectado, sólo habías olvidado reconocer que siempre has pertenecido y que la Madre Tierra siempre te ha mantenido en sus brazos. Por fin, te encuentras conscientemente en el lugar al que perteneces… tu hogar… tu propio ser.

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